EN TERRENO PILIGROSO

EN TERRENO PILIGROSO

El sentimiento de identidad es inherente al ser humano. Esa identidad se pone de manifiesto en la familia, en el pueblo, en el grupo de familiares y amigos y por extensión, en la zona geográfica y sobre esa base se ha ido reinerterpretando la historia y las historias que, se quiera o no, son un modo “informal” de educar, de crear actitudes, de transmitir valores con los que interpretar el medio (vamos, todo lo que rodea al ser humano.).

Esas actitudes generan afectos, muchas veces impenetrables y, por lo mismo, irromplibles, sobre los que no hay manera de generar racionalidad alguna. El amor es así. Pero sí que pueden acrecentarse, en base a dar más valor aún a esos cimientos afectivas, a algunos valores, sobre todo los que “distinguen” a cada individuo, familia, pueblo o territorio de los demás. Eso mismo pasa con otras creencias, como las religiosas, que tantas guerras ha provocado y tantos extremismos ha creado o con las pugnas entre los colores de la piel de los seres humanos o sobre el sexo, por no poner más que nos ejemplos y pueda entenderse el razonamiento sin que nadie se sienta aludido.9746_wpm_hires

Dicho eso que es solamente el planteamiento inicial de lo que queremos expresar, hay que decir que Catalunya (Cataluña) siempre ha tenido un sentido de identidad (identitario dicen ahora),  que se han mostrado con más o menos sordina, según el momento histórico, los intereses u otras circunstancias que no es preciso enumerar. Las cosas han sido así desde que Carlomagno creara la “Marca Hispánica”,bajo solicitud de algunos condados de este lado de los Pirineos y para frenar el avance del Emir Abderramán I.

Hay que decir que la “marca” no abarca (y perdón por la rima) lo que es hoy toda Catalunya (Cataluña) (solo la parte norte de lo que es hoy la provincia de Barcelona, la provincia de Girona, el norte de Huesca y de Lleida y la parte de los Pirineos de Navarra).

Pero, en todo caso, esa zona  fue gobernada por Carlomagno y sus descendiente en la corona francesa desde el año 801 hasta que el rey de Francia, Luis IX, firmara el Tratado de Corbeil con el Rey de Aragón, Jaime I, en el año 1258, momento en que estos condados franceses (hoy Cataluña) que formaban la Marca Hispánica pasan a ser feudatarios del Rey de Aragón.

Expertos hay en Historia y muy pocos conocimiento en nosotros para continuar por la vía histórica y menos ahora, cuando toda ella está en cuestión. Solo queríamos aludir al sentimiento de identidad del que hablábamos y a su surgimiento.

Decíamos que ese sentimiento está presente en la historia y que se expresa con más fuerza en algunos momentos o circunstancias. En el siglo XX la mano que mueve los hilos de ese sentimiento, después de las secuelas de la II Gran Guerra es la del entonces Molt Honorable Jordi Pujol, considerado por muchos, supuestamente, como el “padrino” de la independencia. Es bastante amplio el sentir de que eso le servía, supuestamente también, para arroparse con la bandera( para mostrar enfado ante cualquier ingerencia en los manejos (no todos santos y legales) que parece que propiciaba o de los que se beneficiaba. Pero siempre supo guardar un cierto equilibrio entre el sentimiento al que él apelaba y el que pensaba que podían tener los demás.francia

El gran cambio, en ese “tira y afloja” que hizo perder la compostura “pujolista” fue el sentimiento de persecución que se dio en la familia Pujol, cuando se hace pública su fortuna en el exterior. Visto desde aquí es difícil interpretar el teatro realizado ante las cámaras de televisión, porque eso hizo más visible su estado y porque todos sabíamos que él tenía los informes de la policía, tanto los que se habían realizado durante su mandato como los que siguieron bajo el mandato de su “delfin”, Mas.

Pero, bueno, toda historia tiene su inicio, más o menos creíble, más o menos nebuloso o más o menos claro (por lo que ni este que apuntamos debe ser creído, al menos en su totalidad). El caso es que ese hecho da lugar, (celebrada, según parece, en noviembre de 2011, convocada por la familia Pujol , a la que asisten grandes prohombres del Principado y en la que se llega al acuerdo de lanzar el independentismo como “arma” y hasta las últimas consecuencias, de llenar el estadio Camp Nou de “esteladas” y de usar los medios al alcance de la Generalitat para dar cobertura y animar a ese objetivo. Aún diremos más, en esa reunión se acordó no citar la palabra España bajo ninguna circunstancia, cosa que se ha cumplido a rajatabla en las televisiones que viven de los impuestos de todos pero que solo sirven a los intereses de esos pocos del contubernio que antes citábamos.

Y el que no cree en el nuevo catecismo es un “fascista”, cosa que tragan hasta los afiliados a la izquierda, lo cual es el colmo de la fe.

Pero la fe, decía el Catecismo antiguo, es “creer lo que no vimos” y añadimos: y en lo que no existió, pero que lo hemos inventado para nuestro provecho).

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