LIBERTAD (sin ira)

LIBERTAD (sin ira)

En la historia que yo conozco no he encontrado a nadie que, predicando actuar en nombre de otros (nación, pueblo, país, ideología, clase social, religión. etc.), no haya acabado ejerciendo la tiranía sobre esos mismos a los que pretendidamente decía que quería defender. Hay una canción que dice algo así que “cuando oigo a alguien decir la palabra patria me pongo a temblar”, pues eso.

Soy consciente de que la libertad (cuestión muy moderna, aunque haya existido desde siempre en la historia como deseo o aspiración) es una conquista que hemos de proteger. No hay nada que no intente coartarla y menos ahora, con los medios al alcance de los poderes de todo tipo.

Nos controlan el teléfono, el ordenador, los mensajes, las ubicaciones, dónde gastamos el dinero, dónde paseamos y con quién, dónde vamos con nuestro coche… En fin, hemos perdido toda nuestra privacidad (nuestra LIBERTAD) como pago a una falsa sensación de seguridad.

Y la cuestión es que la LIBERTAD es, tiene que ser, SAGRADA, esto es, no debe admitir intromisiones de nada ni de nadie, ni siquiera bajo la promesa de mayor felicidad o mayor y mejor seguridad.curiosidad

Solo veo un límite a esa libertad, por la que el ser humano ha luchado tantos siglos, MENOSCABAR LA LIBERTAD DEL VECINO.

Ni la mención a la mayoría, a los votos, a los “referendum” (perdónese el escribirlo así). Ni que que nadie pueda afirmar que exista una verdad ABSOLUTA, una ÚNICA VERDAD (bueno, algunas religiones e ideologías), lo cual lleva a no admitir que se pueda imponer una opinión a la de otros, esto es, no se puede convertir la pretendida verdad de alguien en la de todos en ninguna circunstancia.

La política y las leyes creo que han actuado en contra de este principio, pues SIEMPRE han optado por restringir la libertad, por decidir por uno, imponiendo como certeza la que sea. Y es que las leyes y la política viven de la SUMISIÓN.

Ahora, que se cumplen 500 años de las tesis de Lutero quizá pueda verse la cosa con mayor claridad, pues fueron esas tesis las que rompieron el viejo (y aún permanente axioma de que “doctores tiene la Santa Iglesia”.

Por lo tanto ni la sumisión, ni aún la cohesión, ni la pretendida certeza… nada, puede estar por encima o en contra de esa libertad.

Lo que hay que limitar es el PODER, para eludir los abusos de las mayorías o de las minorías vociferantes. A lo largo de la historia (y sin remontarnos mucho en ella, para no molestar) hemos visto cómo leninismo, fascismo, populismo… han tiranizado en nombre del pueblo a todos los individuos privándoles de su libertad.

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