AL DÍA

Hoy, en El País” aparece una entrevista a Guilles Lipovetsky, en la que el autor de De La ligereza (Anagrama: 2016) nos deja algunos temas para la reflexión de cuantos nos preocupamos por la educación.

En esa entrevista nos dice qu “No estamos preparando a los niños de hoy para lo difícil” cosa que es verdad, por cuanto lo que rige las relaciones entre mayores y niños es el hedonismo más potente. Apunta, a la vez, que “la sociedad contemporánea pone en favor al individuo y le da más poder sobre sí mismo, pero al mismo tiempo aumenta su FRAGILIDAD”, afirmación que ahonda en lo anterior y que puede unirse a otra de sus afirmaciones: “educamos dulcemente, queremos que los niños sean felices y no les preparamos para lo difícil, para lo que Freud llamaba “el principio de realidad”.

De ese tema hemos dejado constancia en algunas entradas, por lo que no haré más comentarios, pero no me puedo librar de anotar algunos otros elementos sobre los que reflexionar. Uno es este: “Hemos ganado la libertad de elegir y hemos perdido la seguridad de no tener opciones”, que nos debe llenar de tristeza y otro, que anotaré de un modo más amplio:  “yo defiendo la sociedad de la ligereza porque nos ha librado de los males del siglo XX, lo que no es poco, es considerable. El nazismo, el fascismo, el franquismo no eran ligeros. Ahora estamos protegidos de esas ideologías por la sociedad ligera: por el consumismo, la felicidad, la conservación. Esas sociedades ideológicas eran extremas y eso es lo que fue insoportable: dos guerras mundiales, la shoa (término con el que lpandillaos hebreos se refieren al holocausto), millones de muertos con el comunismo. Yo no siento nostalgia de eso y la ligereza nos ha librado de eso, la gente quiere vivir bien, ya no quiere morir, quiere divertirse”.
Soy consciente de que es una consideración muy unida a las anteriores, pero no me digan que no es para resaltar, sobre todo ahora, en que la política se ha convertido en un espectáculo (como ejempl
y para que nos ofendan los cercanos, podemos fijarnos en Trump y Clinton) lo cual nos lleva a concluir que si hay un dominio público que ha fracasado es la política, sobre todo en la medida en que no han sabido arreglar los problemas que afecta

n a la gente, porque de ser así, no hubieran crecido los populismo, tan peligrosos ellos y tan en contra de “la ligereza que apunta en autor.

En otros lugares de la prensa escrita se hace hincapié en que, a pesar de que el abandono o incapacidad de los matones de ETA para seguir su senda de sangre, persiste lo que denominan un “matonismo residual” (que antes denominábamos “terrorismo de baja intensidad”). Lo anotan en relación a lo acaecido en la Universidad Autónoma de Madrid ante la presencia de Felipe González y Juan Luis Cebrián. Pero no debemos engañarnos, actos así ha habido siempre (al menos desde que yo sé algo de ella), que se han ido pasando por alto sin más consecuencias que aumentar “el buenísimo” de autoridades académicas y judiciales y hacer prevalecer la fuerza a la razón. Muchos de los que h
y se quejan participaron en su momento en actos así.

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