Para la intimidad

el marNo siempre las cosas de la vida se van sucediendo como las desearíamos, entre otras razones porque no es posible dominar o controlar todas las variables que nos afectan o que intervienen en los hechos que acontecen a nuestro alrededor y que acaban impidiendo el que consigamos nuestros deseos de una determinada manera, eso sin contar con que muchas de esas cosas que queremos o creemos necesitar dependen de terceras personas.

No es bueno echar la culpa al destino o a los demás, a la suerte o a la justicia,; como no es bueno huir de los hechos que nos afecten en un momento determinado ni caer en las emociones negativas.

No digo que toquemos campanas de gloria porque las cosas se nos tuerzan, sino que hemos de intentar salir de los sentimientos negativos, hacia nosotros mismo o hacia los demás, hacia la vida.

A lo largo de nuestra existencia deberíamos entrenarnos en el análisis racional y la solución de problemas personales. Quizá la vida actual ha provocado que, durante demasiado tiempo, nos resuelvan los problemas padres, amigos, profesores, el propios sistema… y eso nos vaya haciendo unos irresponsables, al menos hasta el punto de creer que todo nos debe de salir como deseamos.

Para que la capacidad de resolver problemas se pueda asentar en cada uno hay que aprender a tener eso que, de un modo un tanto cursi, hemos dado en llamar “sentimientos positivos”, como el agradecimiento, la ayuda, la comprensión, etc. A la vez hemos de “aprendernos”, si se puede decir así, saber nuestras reacciones, nuestras capacidades, nuestras fuerzas… Solo así dejaremos de pensar que nada tiene solución o que esa solución ha de venir de los demás (en estos lares se escucha demasiado frases como “este país no tiene solución” o que la culpa de tal o cual hecho la tienen los padres, los profesores, los políticos o vaya usted a saber, lo que en el fondo significa que no asumimos que la solución comienza por uno mismo, por tener arreglado nuestro metro cuadrado, ese en el que nos movemos).

Habría que hablar también de la paciencia o de saber esperar… La vida, sus problemas, no cambian como la luz eléctrica, dando a un pulsador. En la vida las cosas se suceden a un ritmo, que, las más de las veces no es el ritmo de nuestros deseos o nuestros sueños.

Anuncios

Un comentario en “Para la intimidad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s