Volviendo sobre mis propios pasos

Tengo más que abandonado este blog. Pareciera olvidado este estar a medio camino entre dos mundos, este vivir en un permanente estar sin estar.

No es fácil mantenerlo, al menos no lo es cuando las circunstancias no acompañan, pero lo intentaré.

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Esta mañana recordaba a mi abuelo (solo conocí a uno). Era labrador y le gustaba plantar todo cuanto caía en sus manos y tenía árboles frutales que nadie más que él se atrevía a tener en las tierras en que vivió. Tenía tierras de secano, como todos, pero también huertas como nadie más. El último año de su vida, sentado en el poyo de su puerta le pregunté en qué pensaba y me dijo que en dos de sus huertos. Le propuse acompañarle a verlos pero me dijo que no, que así los recordaba cómo las tenía y solo sentía el dolor de no verlos, porque si los veía a ese dolor tendría que unir el

dolor de ver cómo los habían dejado o cómo los habían abandonado. Era verdad. Nadie los cuidaba. Yo lo sabía. Y me quedé con él, como otras veces, hablando (él) de otras cosas, de otros tiempos, de cosas que no siempre entendía.

A la vez y sin solución de continuidad pensé en un viejo chiste. Un paisano había ido al médico. Este le había pedido hacerse unos análisis y al ir a entregarlos al médico, este le dice: -Pues va a tener usted que dejar de beber, dejar de fumar, dejar de comer otra cosa que no sean verduras, dejar de jugar a las cartas para que no sufra tensiones, en fin, tendrá que cuidarse. Y el paisano le contesta: -Oiga doctor, ¿es que me va a dejar solito con mi enfermedad?.

En principio ambos relatos no tienen nada en común, está claro, aunque por alguna razón uno se sucedió al otro. Y es que a veces lo que uno cuida, eso de lo que siempre se sintió orgulloso, se convierte en un erial si, por la razón que sea, deja de cuidarlo. A la vez, cuando uno no está bien… las más de las veces se queda solo con su enfermedad, con aquello que le hace sentirse mal, pues todo lo demás, eso que le ayudaba, desaparece de su lado. Quizá sea ese el punto de unión o el lazo que mi mente estableció entre ambas historias. O quizá eso sea lo que siento y bajo ese criterio he visto ambos recuerdos. Tanto da. En todo caso es un pensamiento que ha marcado este domingo y… con ese derecho lo hago figurar aquí, en este espacio.

 

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