DATOS PARA INTERPRETAR

Estos días han aparecido los datos  sobre violencia de género que proporciona e ministerio correspondiente. Cuando estudiaba me repetían a menudo que a los números hay que “abrirles la boca para ver lo que llevan dentro, porque en caso contrario son engañosos”. Siempre he supuesto que a eso se refería Churchill cuando decía aquello de que “no creo es más estadísticas que en las que puedo manipular yo”.

El caso es que multitud de veces pasan ante nuestros ojos estadísticas que convierten en fríos números los hechos y hace que pierdan valor las cosas o hechos que representa. De ahí esta entrada

Parece que en los siete primeros meses de este años un total de 36 mujeres han sido asesinadas por otros tantos hombres con los que mantenían o habían mantenido una relación de pareja, siete menos que el año pasado por las mismas fechas, según la última actualización estadística de la Secretaría de Estado de Igualdad.  SON SIETE MENOS. Dicho así pareciera que avanzamos y que deberíamos estar contentos. Está claro que es bueno que disminuya el número de mujeres muertas, pero ese número ¿que representa? ¿Se ha reducido en el mismo porcentaje el número de mujeres maltratadas? ¿han disminuido las denuncias o las sentencias? ¿La sociedad se siente más implicada?. Por cierto, ¿CUÁNTOS MENORES HAN QUEDADO DETRÁS DE ESAS 36 MUJERES? ¿Cuál ha sido el historial, el recorrido vital de esas 36 mujeres?. Sin cosas así no se puede saber el significado de ese número: 36, ni tampoco si es mayor o menor el riesgo de las mujeres en estos momentos.

Se nos ha dicho también que, de las 36 mujeres asesinadas, un total de once (30,6%) habían presentado denuncias por malos tratos, aunque una de ellas la había retirado, pero sólo cinco tenían una medida de protección en vigor cuando se cometió el crimen. Las 25 mujeres restantes no habían acudido a la justicia en busca de ayuda ante la violencia de género que estaban sufriendo. ¿Se ha hecho un análisis de las causas de esas discrepancias entre las denuncias y los hechos, entre las medidas de protección y las causas de las agresiones a pesar de ellas? ¿se intenta saber por qué muchas mujeres de ellas no habían acudido en búsqueda de ayuda?

 También se apunta que, de estas mujeres, la mayor parte (70%) eran españolas, igual que sus asesinos, y 13 ellas tenían menos de treinta años de edad. Cinco tenían entre 31 y 40 años, ocho entre 41 y 50 y seis estaban entre los 50 y los 61 y otras cuatro, ya habían pasado los 61. Eso desmonta el mito de que en España hay tanta violencia de género por culpa de la cultura de los inmigrantes, al igual que el mito de la edad, puesto que la cosa se reparte por todas las edades. Al respecto me preocupa la cultura de los/las jóvenes. En algunas encuestas aparece el dato de que las chicas prefieren que sus parejas sean celosos y en otras que dar los códigos personales de las redes sociales es una prueba de amor….Creo que eso alimenta el dato de violencia o la posibilidad de más violencia y que hay que comparar para saber qué pasa.

Parece también, según el Ministerios, que 26 de las 36 que han sido asesinadas por otros tantos hombres, aún mantenían con ellos una relación de convivencia, aunque en tres casos la pareja se hallaba ya en fase de ruptura, según los datos oficiales. Eso hay que reflexionarlo. Necesitamos historias de vida para ver el recorrido del amor al odio en la convivencia…. como una vía importante para poder atajarlo, para dar pistar…. para educar.

Por otra parte, buena cantidad de espacio lo ocupa la distribución de esos datos por comunidades, hecho que sólo provoca el que la prensa saque pecho para decir “aquí no ha habido” o “allí más”, como si de algo geográfico se tratara. La violencia no tiene lugares, tiene hecho, comportamientos, actitudes… y todos, de un modo solidario, hemos de crear el clima que prevenga y/o evite eso actos. Así que… no creo que importen demasiado las distribuciones geográficas y menos si se usan para eso.

Hay otros datos a resaltar. A  31 de julio 21.364 mujeres contaban con protección policial activa y otras 9.449 tenían que estar utilizando un servicio de acompañamiento por tele-asistencia.  Además, 693 hombres llevaban en esa fecha el brazalete GPS de localización por orden judicial para que las autoridades detecten su posición y puedan impedir que se acerquen a las mujeres a las que tienen amenazadas. Sn números altos, pues ahí está eso que de un modo un tanto rebuscado se denomina “nicho” de violencia. ¿Se tienen las historia de vida que han dado lugar a esas decisiones judiciales? Interesan y mucho, así como las condiciones en las que se han tomado esas decisiones.

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