Las transiciones

¿De qué vale mantenerse siempre dispuesto? ¿qué compensación tiene más allá del propio esfuerzo? ¿que consecuencia tiene el renunciar a los propios pensamientos, tragarse los razonamientos, dar sensación de normalidad cuando lo único que se refleja es el “vívase a discreción”?

Al final sólo quedan sensaciones de vacío, cierto sabor amargo, cierta sensación de derrota… incluso de perder la “ipseidad” en aras de una “alteralidad” que nunca compensa… aunque todo lo hagamos por ella, por esa compensación y por vernos reflejados en esa “alteralidad“.

Al final, también, hay que seguir buscando fuera las fuerzas, las razones o la “escalera” que deberían estar dentro de uno. Pero algo hay que nos empuja a buscar el reflejo en los demás, el beneplácito o la complicidad de los demás, cuando, una y otra vez uno rebota en el mismo frontón…, tropezando en la misma e ingrata situación

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s